THE BOY WHO JUMPED THE MOON, UNA PASARELA DE KIDSUPER

Colm Dillane volvió a convertir la pasarela en un cuento en vivo: un libro gigante, páginas que se mueven y moda que apuesta por la imaginación sin pedir permiso.

KidSuper, colección primavera/verano 2026. Fotografías: @kidsuper / Instagram.

POR: Ulises García

Bajo las bóvedas del Musée des Arts Décoratifs, en el complejo del Louvre, KidSuper presentó su colección Spring-Summer 2026 como una fábula escénica y sensorial. El set: tomos monumentales con páginas que se abrían para dar paso a modelos; en cada asiento, un ejemplar del cuento escrito e ilustrado por Dillane, una pieza de colección por sí misma. La narración en sala corrió a cargo de Craig Ferguson, con intervenciones del propio diseñador. El resultado: un desfile que se veía y se escuchaba como un bedtime story llevado al corazón de la Paris Fashion Week.

La ropa reforzó esa idea de “salir del papel”: sastrería con lunas y cielos nocturnos, trajes con tipografías cursivas y siluetas que recuerdan el uniforme escolar, junto a texturas experimentales en una edición concentrada de 36 looks. Todo construido como capítulos que invitan a leer con la vista y tocar con la imaginación.

El mundo KidSuper también es comunidad y colaboración. En la antesala, un Mercedes-Benz CLA intervenido por Dillane apareció con “alas” tipo turbina, globos de helio y un aire de auto de cómic; de ahí nació una cápsula mecánica de trece piezas. Puma regresó con uniformes de fútbol codiseñados y, en el giro más caprichoso de la noche, hubo hasta una hot bag creada con Papa John’s para celebrar su Croissant Pizza. ¿Excesos? Puede ser. ¿Coherencia emocional? Toda: la fantasía de jugar en grande y sin restricciones.

El casting subrayó esa mezcla de cultura pop y deporte: el futbolista Mario Balotelli cerró el espectáculo, mientras en el público se dejaban ver 2 Chainz, French Montana y el colombiano Ryan Castro, quien también desfiló, sumando energía y hype. Una colección que abraza la niñez como actitud, no como nostalgia, y recuerda que, a veces, lo más serio que puede hacer la moda es atreverse a sentir y sorprender.

En tiempos de fórmulas y métricas, Dillane insiste en lo contrario: contar historias, probar sin miedo y celebrar el instante exacto en que todavía estás en el aire. Si la moda es un sueño, aquí saltó la luna y, por un momento, pareció alcanzarla.