¿Qué es Watches and Wonders 2026 y por qué es la feria más importante de la relojería?

Watches and Wonders 2026 convierte a Ginebra en el epicentro del lujo y la alta relojería. Más que una feria, es el escenario donde tradición, innovación y deseo se encuentran para marcar el rumbo de la industria.

El acero deportivo, el regreso de lo clásico y la experimentación material conviven en una misma vitrina. Foto: Cortesía

Compradores, coleccionistas, directivos, celebridades y prensa especializada se reúnen cada primavera, durante una semana, en Ginebra, una ciudad que (por esos días) se transforma en el epicentro de la alta relojería y toma el pulso a un sector que conjuga lo mejor de la tradición artesanal, la innovación técnica y el relato del verdadero lujo. En un escenario con nombre propio: Watches and Wonders Geneva, la cita en la que se presentan (y se disputan) las piezas que marcarán el año.

Para muchos entusiastas y profesionales del sector, este encuentro celebrado del 14 al 20 de abril de 2026, opera como un ritual (más que como una simple feria comercial)en el cual los sueños mecánicos se materializan a través de las expectativas acumuladas durante meses, que se traducen en materiales como el acero pulido, el oro trabajado con rigor artesanal, las piedras preciosas engastadas con exactitud microscópica y los movimientos cuya arquitectura interna condensa décadas (a veces siglos) de evolución técnica.

Por: Damián Torres

¿Cómo funciona Watches and Wonders y quiénes pueden asistir?

Los cinco primeros días permanecen reservados para profesionales de la industria, compradores estratégicos, coleccionistas, expertos y prensa especializada que acude con la mirada entrenada para descifrar las tendencias, los calibres y los discursos creativos antes que nadie. Es en esas jornadas iniciales en las que se firman acuerdos, se sellan alianzas y se trazan las líneas que marcarán el paso del mercado en los meses siguientes.

Del 18 al 20 de abril, la feria abre sus puertas al público general, ampliando las conversaciones que definen el relato y consolidan lo que, para muchos, constituye el momento más esperado del calendario del lujo internacional.

Watches and Wonders relojes
La alta relojería ya no solo se mira: se experimenta, se escucha y se habita.

¿Cuál es la historia de Watches and Wonders y cómo evolucionó?

Lo que hace único a Watches and Wonders no es solo lo grandioso de su espectáculo, sino su historia. Originalmente, hace más de tres décadas, comenzó como un salón discreto con apenas unas pocas marcas expositoras en Ginebra, época en la que estaba organizado en nichos cerrados donde la técnica y la precisión eran los protagonistas. Con los años, se transformó en el foro más influyente de la alta relojería, hasta convertirse en un acontecimiento global que rivaliza con los eventos tradicionales de moda o arte.

¿Dónde se realiza Watches and Wonders Geneva y qué lo hace especial?

Situado estratégicamente junto al aeropuerto y la estación del tren, el centro de convenciones y exposiciones Palexpo se convierte en una ciudadela de vitrinas infinitas, stands diseñados como universos propios, y relojeros como artistas que trabajan con engranajes en lugar de mármol. Marcas emblemáticas como Rolex, Patek Philippe, Cartier y otras maisons legendarias dan la bienvenida a los visitantes del mundo entero (que van desde curiosos, hasta supermodelos o deportistas de élite), quienes buscan historias que no solo están grabadas en las esferas de los relojes, sino en las tradiciones, el legado y las manos que han construido cada uno de los tesoros que allí se exponen.

¿Qué marcas participan en Watches and Wonders 2026?

En cada pasillo se percibe el peso específico de la historia, acompañado por el sonido casi hipnótico de los mecanismos que resuenan en las vitrinas. Hay firmas que han sobrevivido a crisis económicas, guerras y revoluciones tecnológicas —del cuarzo a la era digital— sin renunciar a la esencia artesanal que las define.

Entre ellas, Favre-Leuba, cuyas raíces se remontan a 1737, regresa a la más reciente edición no solo para reafirmar casi tres siglos de continuidad relojera, sino también para evidenciar la resiliencia de un oficio capaz de reinventarse sin traicionar su ADN. Más que una aparición, se trata de un retorno (largamente esperado por los entusiastas) sólido y cargado de significado a los escenarios centrales de la alta relojería contemporánea.

Este año, el encuentro no es solamente más grande, sino más diverso. Un total de 66 marcas exponen sus colecciones, incluidas varias que llegan por primera vez, desde casas tradicionales hasta propuestas independientes que traen nuevas perspectivas sobre lo que un reloj puede ser.

Entre los nombres que debutan se encuentran Behrens, Bianchet, B.R.M Chronographes, Charles Girardier, Corum, Credor, l’Epée 1839, March LA.B y Sinn Spezialuhren, a los que se suma el retorno de Audemars Piguet (fundada en 1875), una de las manufacturas más veneradas y de administración familiar, que regresa tras varios años de ausencia.

¿Cómo ha marcado tendencia Watches and Wonders en la alta relojería?

Casas como Cartier y Bulgari aportan a la conversación una mirada abiertamente más escultórica: famosas por sus relojes concebidos no únicamente como mecanismos de alta precisión, sino como volúmenes que se modelan en metales y piedras preciosas con la misma vocación de una pieza de alta joyería.

En sus creaciones, la caja se convierte en arquitectura portátil y el brazalete en una línea de diseño que dialoga con el cuerpo, borrando los límites entre un objeto técnico y la joya de arte. Paulatinamente, la relojería de lujo se deja seducir por las tendencias de la moda y por una sensibilidad estética cada vez más audaz (colores inesperados, proporciones dramáticas, siluetas orgánicas) sin traicionar su vocación esencial, en la cual la ingeniería y la belleza se reconocen como parte de un mismo lenguaje.

¿Cuáles han sido los relojes más importantes presentados en Watches and Wonders?

A lo largo de las últimas décadas, Watches and Wonders ha funcionado como un barómetro del deseo y la dirección estética en el que algunas piezas han trascendido la categoría de “novedad” para convertirse en hitos. En 2013, Rolex devolvió al imaginario colectivo el GMT-Master II con bisel Cerachrom bicolor, una hazaña técnica que reactivó la fiebre por el acero deportivo. Dos años más tarde, Patek Philippe sorprendió con el Calatrava Pilot Travel Time (2015), ampliando su lenguaje formal sin sacrificar legitimidad histórica.

En 2018, Cartier reafirmó el estatus icónico del Santos con una renovación integral que combinó herencia y ergonomía contemporánea, mientras que en 2019 A. Lange & Söhne irrumpió en el territorio deportivo con el Odysseus, una señal inequívoca de que incluso las casas más ortodoxas debían dialogar con el acero y el brazalete integrado. Ese mismo año, Vacheron Constantin elevó el Overseas a una dimensión más técnica con su calendario perpetuo esqueletado ultraplano, fundiendo complicación y deportividad en una misma pieza.

La década siguiente confirmó que el salón no solo celebra la tradición: también legitima la experimentación. En 2021, Hermès consolidó su ambición relojera con el H08, un diseño de identidad fuerte que demostró que el lujo francés podía hablar con acento propio en territorio suizo. En 2022, TAG Heuer tensó los límites materiales con el Carrera Plasma y sus diamantes cultivados en laboratorio, abriendo un debate sobre tecnología y sostenibilidad.

Ese mismo año, Chanel refrendó su lugar en la alta relojería al llevar el J12 a un nuevo nivel técnico, incorporando complicaciones como el tourbillon volante y movimientos automáticos propios sin renunciar a su inconfundible lenguaje estético.

2023 fue el año del regreso a las proporciones y códigos históricos: IWC Schaffhausen reintrodujo el Ingenieur Automatic 40, mientras Tudor capturó la sensibilidad vintage con el Black Bay 54. Y en 2024, Piaget volvió a desafiar la física con el Altiplano Ultimate Concept Tourbillon, recordando que, en este escenario, la delgadez extrema y la alta complicación siguen siendo declaraciones de poder creativo. Así, cada una de estas presentaciones marcó el pulso de una industria que oscila entre herencia, deseo y vanguardia.

Entre el mármol imaginario y los engranajes reales, el relojero opera como artista.

Para entender Watches and Wonders como un profesional y ver cómo este evento define las tendencias del mundo relojero (y cómo ha cambiado por completo a través de los años, impulsado por la innovación y la tradición), vale la pena leer la edición de Esquire Colombia abril-mayo 2026, donde hablamos de por qué sigue siendo clave en la era digital y por qué va mucho más allá de una feria de relojes.

Un mundo que, aunque se siente exclusivo, también pertenece a los amantes del tiempo, la innovación creativa y el lujo en la muñeca, desde lo sutil hasta lo estruendoso.