La modelo colombiana Valentina Castro hará historia al desfilar por primera vez; Karol G actuará como la primera artista en español del show. En este cambio de etapa del icónico espectáculo, su presencia simboliza la convergencia entre moda y cultura latina.
Hay momentos que marcan un antes y un después en la cultura visual. Hoy 15 de octubre, el regreso del Victoria’s Secret Fashion Show se perfila como uno de ellos. No solo por el esperado retorno del desfile después de seis años de pausa, sino por la presencia de dos nombres colombianos que sintetizan la nueva era de la moda y el entretenimiento global: Valentina Castro, modelo internacional que debuta en la pasarela más observada del planeta, y Karol G, la artista que con su voz, su estética y su influencia lleva el poder latino a la cima del espectáculo.
Esta edición de 2025 no es una repetición del pasado. Es el renacimiento de un ícono. Victoria’s Secret entendió que para sobrevivir debía evolucionar. Su desfile, alguna vez sinónimo de glamour exclusivo, se había vuelto símbolo de una belleza estandarizada. Hoy, busca ser el espejo de un público diverso y consciente. En ese contexto, la inclusión de una modelo colombiana y de una artista latina no es casualidad: es estrategia, representación y mensaje.
Valentina Castro se ha consolidado en poco tiempo como una de las figuras emergentes más fuertes del modelaje latinoamericano. Su carrera, construida con disciplina y consistencia, la ha llevado a trabajar con casas internacionales de moda, editoriales de prestigio y proyectos que resaltan su elegancia y su fuerza escénica. Su estilo no se basa en lo exótico ni en la diferencia; se basa en la presencia. Su caminar tiene técnica, su imagen tiene carácter y su profesionalismo la ha puesto en el radar de las grandes agencias. Por eso, cuando Victoria’s Secret anunció su nombre como parte del nuevo elenco de modelos, la noticia no fue sorpresa: fue confirmación de una trayectoria que venía creciendo en silencio, pero con paso seguro.
Su debut en el Victoria’s Secret Fashion Show representa mucho más que un logro individual. Para Colombia, significa tener por primera vez una representante en una de las plataformas más influyentes de la industria. No se trata de una inclusión simbólica, sino de reconocimiento real. Valentina llega en un momento en el que la moda internacional busca nuevas voces, nuevos rostros y nuevas narrativas. Ella encarna esa transición: la profesional que une el rigor de la alta moda con la identidad contemporánea de una generación que exige autenticidad.
La otra gran protagonista de la noche será Karol G, quien actuará en vivo durante el espectáculo. Su nombre resuena con fuerza en la escena global desde hace varios años, pero este paso la consolida en un terreno que va más allá de la música. Karol G será la primera artista latina en interpretar canciones en español en el Victoria’s Secret Fashion Show, y lo hará frente a una audiencia mundial que supera los 200 países. Su participación es una declaración de intenciones: la moda ya no se entiende sin la música, y la cultura latina ya no necesita traducción.
La cantante, con su estética colorida y su narrativa de empoderamiento, encaja perfectamente con el nuevo discurso que la marca quiere proyectar. Victoria’s Secret ha pasado de promover la sensualidad aspiracional a celebrar la confianza real. De los cuerpos idealizados a las historias auténticas. De la pasarela tradicional al espectáculo híbrido entre show, concierto y experiencia digital.
El Victoria’s Secret Fashion Show 2025 se presenta como un evento global transmitido a través de Prime Video, Amazon Live y redes sociales. Ya no habrá televisión en horario estelar; ahora habrá streaming, backstage interactivo y contenido en tiempo real. Los espectadores podrán comprar las prendas desde sus dispositivos mientras siguen la transmisión. Es la evolución lógica de una industria que entendió que el lujo no está en la distancia, sino en la conexión.
La producción, grabada en Nueva York, incluirá a modelos de más de veinte nacionalidades y performances de artistas femeninas de distintos géneros. Además de Karol G, estarán Missy Elliott, Madison Beer y el grupo surcoreano TWICE. Este mix musical refleja una visión multicultural que busca conquistar audiencias de diferentes continentes. Ya no se trata de Estados Unidos imponiendo un canon de moda; se trata de un mundo donde la moda dialoga con los sonidos, los idiomas y las culturas que realmente dominan la conversación global.
Valentina Castro encarna esa apertura. Su participación muestra que los nombres latinos pueden tener el mismo peso que los de cualquier top model europeo o norteamericano. En un universo que alguna vez se reservó para rostros anglosajones, su presencia marca un giro. Lo interesante es que no llega para cumplir una cuota de diversidad, sino porque su trabajo y su talento la llevaron allí. En los últimos meses, ha protagonizado campañas internacionales, sesiones editoriales en revistas de lujo y colaboraciones con marcas que buscan representación contemporánea. Su agencia y su equipo la describen como “una modelo que no sigue tendencias, sino que las entiende”.
El regreso del show también es una apuesta de alto riesgo para Victoria’s Secret. Desde su cancelación en 2019, la marca ha enfrentado años de reconstrucción. Tuvo que revisar sus políticas internas, renovar su liderazgo y redefinir su discurso público. La compañía, que alguna vez fue criticada por promover estándares inalcanzables, se propuso abrir espacio a distintas realidades. La pregunta es si este regreso será suficiente para convencer a un público escéptico.
Por ahora, los números respaldan el movimiento. Desde la reactivación de la marca con su línea “VS Collective” y su nuevo enfoque en inclusión, las ventas globales crecieron un 12 % anual, con especial impacto en mercados latinoamericanos y asiáticos. La alianza con plataformas de streaming amplía su alcance y la transforma en un evento multiplataforma: pasarela, show musical, catálogo digital y escaparate comercial en tiempo real. Es una fórmula que responde a la velocidad de consumo actual sin renunciar al espectáculo.
Detrás de esta reinvención hay un aprendizaje corporativo profundo. Victoria’s Secret fue, durante dos décadas, el estándar de la sensualidad femenina occidental. Hoy intenta ser el espejo de todas las mujeres, sin importar su origen. Esa transición no ha sido sencilla, pero su edición 2025 parece el paso más coherente hacia un modelo de moda más diverso y global.
El espectáculo no se queda en el show. Desde hace semanas, la marca ha lanzado una campaña digital global protagonizada por las nuevas embajadoras del desfile. Los contenidos mezclan fotografía editorial con testimonios de las modelos sobre su vida profesional. En ese material, Valentina aparece segura, sofisticada y con una estética elegante, alejada del cliché tropical. Su imagen proyecta modernidad, una figura que encarna la idea de lujo contemporáneo: accesible, real y con propósito.
A nivel de producción, el evento tiene un costo estimado superior a los 20 millones de dólares, con patrocinadores como Amazon Fashion, Estée Lauder y Balmain. La apuesta comercial es tan grande como la simbólica. Victoria’s Secret entiende que su supervivencia no depende solo de vender lencería, sino de recuperar relevancia cultural. En 2025, esa relevancia se mide en conversación, diversidad e impacto social.
Cuando Valentina Castro camine por la pasarela y las luces se enciendan para Karol G, el público verá más que un desfile. Verá una industria que intenta reconciliarse con su tiempo, un escenario que vuelve a abrirse para mostrar una feminidad más plural, y un país que se posiciona con dos de sus representantes en el punto más alto de la moda mundial.